Fuente: www.facets.org/images/television
El avance tecnológico en los medios de comunicación ha generado por ejemplo la adicción a la televisión. ¿Qué son las adicciones?: son conductas repetitivas que se van haciendo un hábito del cual es muy difícil salir, tanto que las personas con pocos recursos intelectuales, o poca curiosidad por llenar su tiempo libre con un hobby bien definido, quedan atrapadas una y otra vez (no tenemos que relacionar las adicciones simplemente con las drogas u otras sustancias químicas).
¿Por qué hablamos entonces de “la adicción que produce la televisión? Tanto Internet como la TV son una nueva forma de consumo: la necesidad de sensaciones e imágenes se intenta saciar con el zapping, con el control remoto, para ver que se esta dando en ese momento en cada canal. Pasamos de la película al debate, de un concurso a un deporte, etc.
Significa interés por todo y por nada: lo cual nos deja una profunda insatisfacción de fondo. Es el deseo de abarcarlo todo, de que nada se escape, de tener todo al mismo tiempo. Y al no quedar saciados pasamos y repasamos los canales una y otra vez para ver si aparece algo nuevo que sea capaz de suscitar interés.
Se produce una invasión de novedades, una actitud de dispersión, muchas imágenes y poca consistencia, exceso de información y pocas posibilidades de hacer una síntesis de todo lo que recibimos. Es la evasión a través del mundo de las imágenes y la fantasía, que entran por los ojos y llegan a la cabeza, pero sin archivarse, dada su rápida sucesión y su falta de conexión.
Es bueno que nos concienticemos del uso que le estamos dando a este aparato que día a día nos entretiene cuando volvemos de trabajar o terminamos de estudiar. Hay otras alternativas que también nos pueden divertir igual o más que sentarnos a presenciar programas quizas vacíos de contenido. Salir a dar una vuelta por la costanera o leer un libro; salir a tomar aire fresco son programas diferentes para tener en cuenta.
Por María Calo